Resumen
Los franceses establecieron aquí una estación de montaña en 1919 para huir del calor de la costa, y quedó abandonada tras la independencia; el complejo actual se levantó a partir de 2007 sobre las ruinas, y nada de lo que se ve es antiguo. El Puente Dorado se inauguró en 2018 y las manos se diseñaron para parecer erosionadas desde el primer día. A 1.487 metros, estas montañas suelen estar entre nubes, que es el sentido del lugar y también la razón por la que muchas veces no hay vista alguna.
Lo más destacado
Conviene ir en una mañana despejada y temprano: hacia el mediodía el puente se recorre hombro con hombro. Hay que llevar chaqueta, porque hace diez grados menos que en Da Nang. La entrada del teleférico cubre todo, y las atracciones del parque van incluidas en lugar de cobrarse aparte.