Resumen

El dragón sigue el modelo de la dinastía Ly y recorre los 666 metros completos del vano, iluminado de noche por 2.500 ledes que cambian de color. El espectáculo de fuego y agua dura unos quince minutos y es de verdad un espectáculo y no un hilillo: la cabeza lanza llamaradas por tandas, después agua, y el público de la orilla este se moja si cambia el viento. El resto de la semana es un puente de carretera en servicio.

Lo más destacado

Sábado y domingo a las nueve, y conviene estar colocado a las ocho y media, porque el puente se cierra al tráfico y las dos orillas se llenan. Lo mejor es situarse en el lado este para el fuego y apartado de la cabeza salvo que se quiera el agua. El paseo ribereño que queda al sur es la alternativa tranquila cualquier otra noche.