Resumen

Está hecha de tweed de lana, normalmente a cuadros, con una copa blanda cosida por gajos y dos viseras rígidas, delante y detrás. Las dos orejeras van cosidas a los lados y llevan cintas; atadas sobre la copa quedan como un lazo, atadas bajo la barbilla cubren las orejas. Nada en ella es decorativo: la visera delantera aparta la lluvia de la cara, la trasera la aparta del cuello, y el cuadro rompe la silueta de quien la lleva contra el brezo.

Cómo se lleva

Se lleva en campo abierto y no en la ciudad, que es la regla que a Sherlock Holmes siempre se le representa rompiendo. Las orejeras se quedan arriba con buen tiempo y bajan con viento, y el tweed se elige para que pegue con la finca y no con quien lo lleva. Como tiene visera detrás, no puede llevarse con el cuello subido, y no se levanta para saludar: una gorra de acecho es ropa de trabajo.

Historia

Aparece en Escocia en la década de 1860 entre los acechadores de ciervos, que necesitaban una gorra que echara la lluvia en dos direcciones y que no los recortara contra una ladera. Sidney Paget dibujó a Holmes con una en el Strand Magazine en 1891 para un relato de ambiente rural; Conan Doyle nunca la nombró, y la ilustración hizo el resto. Sigue siendo ropa de campo en Gran Bretaña y una abreviatura de la investigación en todas partes.