Resumen
El cuerpo es de fieltro de conejo o de castor, moldeado en una cúpula baja y endurecido con goma laca hasta quedar realmente duro; el ala es estrecha y curvada hacia arriba a los lados. Se sitúa entre el sombrero de copa y la gorra blanda en formalidad, y los detalles —altura de la copa, curvatura del ala, ancho de la cinta— eran la forma en que quien lo llevaba señalaba su oficio. El negro es el sombrero de la City, el gris el de las carreras y el marrón el del campo.
Cómo se lleva
Se lleva recto y bajo sobre la frente, no ladeado, y hay que sujetarlo por el ala, por delante y por detrás, y no por la copa, cosa que aplasta un sombrero blando pero no este. Quitárselo era una retirada completa, a diferencia del roce del ala de la gorra. En la City de Londres, el bombín con un paraguas enrollado era un uniforme tan exacto que se leía a distancia, y las fotografías de la década de 1950 muestran calles enteras de él.
Historia
Edward Coke lo encargó en 1849 a la sombrerería Lock & Co para unos guardas de caza que no dejaban de perder sombreros de copa contra las ramas bajas; lo fabricaron los sombrereros Thomas y William Bowler, y su apellido se quedó pegado en inglés. Fue un sombrero de trabajo antes que de oficinista, y el Oeste americano compró más de ellos que Stetsons. Las mujeres aimaras y quechuas de Bolivia lo adoptaron en la década de 1920 a partir de un envío excedente, y hoy son su mayor población de usuarias diarias.