Resumen

Se corta en dos partes unidas en la cintura, de modo que el cuerpo ajusta ceñido y el faldón de debajo cae amplio y sin recortar por delante: el rasgo que la distingue del frac, cuyo delantero está recortado. Podía ser recta o cruzada, con solapa escalonada o de pico, y se hacía en lana negra o gris oscura para la ciudad. El faldón iba forrado y a menudo lastrado, y la costura de talle permitía ajustar el abrigo a un cuerpo en lugar de drapearlo encima.

Cómo se lleva

Se llevaba abotonada, sobre un chaleco y una camisa de cuello alto, con pantalón gris de contraste y sombrero de copa. Abotonarla era la etiqueta que importaba: cerrada en público, abierta al sentarse. Marcaba al hombre que no hacía trabajo manual, y hacia la década de 1880 se había vuelto tan exactamente el uniforme de los negocios respetables que una fotografía de una calle céntrica es una fotografía de levitas.

Historia

Se desarrolla a partir de la levita de montar anterior durante la Regencia y se convierte en la ropa formal de día habitual de la época victoriana, con lo que desplaza al frac al uso de noche. El chaqué, recortado por delante para montar, la desplazó a su vez desde la década de 1890, y el traje de calle desplazó a los dos. Su descendiente directo es la chaqueta de traje moderna, que es la levita con el faldón cortado: lo que sobrevivió fue la costura de talle.