Resumen
La pala es una chinela plana de seda, bordada y a menudo con abalorios, y el zapato entero se apoya en un taco de madera de cinco a quince centímetros de alto, encalado y centrado bajo el empeine y no bajo el talón. Se nombran dos formas: la maceta, más ancha en el suelo que en la suela, y el casco de caballo, más estrecho en el suelo. El taco no va sujeto en el talón ni en la punta, así que el pie se mece sobre un solo apoyo.
Cómo se lleva
Quien los lleva anda despacio, con pasos cortos y los brazos ligeramente separados, porque mantener el equilibrio sobre un único taco central es de verdad difícil; el balanceo que resultaba se admiraba y se imitaba. Los llevaban las mujeres manchúes de la corte y de las casas de los estandartes desde la adolescencia, con la túnica larga y recta chenyi, cuyo bajo la altura mantiene apartado del suelo. Las mujeres mayores y las sirvientas llevaban zapato plano.
Historia
Las mujeres manchúes no se vendaban los pies, y la corte Qing prohibió esa práctica entre las mujeres de los estandartes, así que el zapato de plataforma se desarrolló como marca de una dama manchú del mismo modo que el pie vendado marcaba a una han. Los dos hacían el mismo trabajo social —un andar restringido y sin prisa que mostraba que quien lo llevaba no trabajaba— por medios opuestos. Desaparecieron con la corte Qing, y hoy se conocen por las colecciones de museo y por la televisión histórica, que es donde casi todo el mundo los encuentra.