Resumen
El Egipto romano nos da algo que ninguna otra provincia antigua da: rostros. Los retratos de momia de El Fayum —tablas pintadas colocadas sobre el cuerpo vendado— muestran a personas concretas con la ropa, las joyas y los peinados que llevaban de verdad, y se datan con precisión por los peinados romanos que copian. Son las mejores pruebas conservadas del vestido cotidiano de época romana de todo el imperio, y existen porque la práctica funeraria egipcia las preservó.
Prendas y estilo principales
La prenda corriente era la túnica, llevada ceñida, con un manto encima; las dos se tejían habitualmente ya con su forma en una sola pieza en lugar de cortarse y coserse. Las túnicas llevaban decoración tejida en lana púrpura u oscura: los clavi verticales que bajaban desde los hombros y los medallones y paneles del hombro y del bajo. Esta es la tradición que acaba siendo lo que los museos etiquetan como textiles coptos, y el suelo seco de Egipto ha conservado miles de ejemplares, de modo que la tela real sobrevive junto a las pinturas que la representan.
Los retratos registran además lo que se llevaba con la ropa: cadenas de oro, pendientes de bola y aros, coronas y el pelo peinado a la moda de la corte romana, que es lo que permite fecharlos. Bajo la superficie romana, el enterramiento mismo siguió siendo del todo egipcio, así que un solo objeto lleva a menudo a la vez una pintura de estilo griego, vestido romano y una finalidad funeraria faraónica.
Transición
La conquista árabe de 641 trajo un vestido nuevo y una nueva lengua de gobierno, aunque la tradición de tejido de las bandas de las túnicas continuó en los talleres egipcios bien entrados los siglos islámicos.