Quién fue
Adriano fue emperador romano del 117 al 138, pupilo y sucesor de Trajano y del mismo origen en Itálica, en la Hispania romana. Administrador incansable y apasionado de la cultura griega, pasó más de la mitad de su reinado viajando por las provincias.
Qué hizo
Renunció a las conquistas mesopotámicas de Trajano para estabilizar las fronteras. En Britania empezó en el 122 el muro de Adriano, una barrera de unas ochenta millas que marcaba el borde norte del imperio; en Roma reconstruyó el Panteón, y en Tívoli levantó una villa inmensa. Reprimió con dureza la revuelta de Bar Kojba en Judea (132-136), una guerra con una pérdida de vidas enorme. Tras la muerte de su compañero Antínoo en el Nilo, en el 130, lo hizo divinizar y fundar ciudades y cultos en su memoria. Dispuso la sucesión adoptando a Antonino Pío con la condición de que Antonino adoptara a Marco Aurelio.
Legado
Contado entre los llamados Cinco Emperadores Buenos, se lo recuerda como el emperador que eligió la consolidación antes que la conquista. Su muro, el Panteón y la villa de Tívoli están entre los monumentos romanos más famosos, y su mausoleo sobrevive como el castillo de Sant’Angelo; las Memorias de Adriano de Marguerite Yourcenar lo mantienen vivo en la imaginación moderna.