Resumen

La división produjo dos historias de la vestimenta en una sola península. En el Sur, la ropa occidental se hizo universal y el hanbok pasó a la ceremonia, y Seúl acabó siendo exportadora de moda; en el Norte, la vestimenta se uniformó y se hizo con una fibra inventada a tal efecto. El punto de partida en 1945 era el mismo vestuario.

Prendas y estilo principales

La ropa surcoreana de diario es occidental, y lo es desde hace décadas. El hanbok se lleva hoy en bodas, en los primeros cumpleaños y en las fiestas de Seollal y Chuseok, y una versión cotidiana simplificada, con cierres prácticos y telas lavables, tiene un público fiel. Desde la década de 2000, el estilo callejero de Seúl y la estética del K-pop convirtieron a la ciudad en una referencia, y con ella se exportaron las marcas y la cosmética coreanas.

La vestimenta norcoreana fue en la dirección contraria, hacia la uniformidad y la autosuficiencia. El vinalón, una fibra sintética rígida hecha de caliza y antracita y desarrollada por un químico coreano, se adoptó como tejido nacional precisamente porque podía fabricarse con materiales del país, y vistió a la población durante décadas pese a ser incómodo de llevar. El hanbok, allí llamado chosonot, es la vestimenta formal habitual de las mujeres.

Transición

Las dos culturas de la vestimenta de la península divergen hoy con fuerza, y el hanbok compartido de dos piezas pervive en ambas como prenda de etiqueta.