Resumen

El Imperio coreano se vistió para hacer una afirmación. Proclamar un imperio en 1897 era afirmar la igualdad con las potencias que rondaban la península, y el uniforme occidental era el idioma internacional para decirlo, mientras que para casi todo el mundo fuera de la administración la ropa no cambió en absoluto.

Prendas y estilo principales

El emperador y sus funcionarios adoptaron el uniforme de corte y militar occidental: guerreras con alamares, cascos con penacho, fajines y condecoraciones, y a Gojong se le fotografió tanto así como con el atuendo coreano completo, según el público. A los funcionarios se les puso uniforme civil de estilo occidental por decreto en la década de 1890.

Las reformas llegaron también a la cabeza, y ahí se rompieron. El edicto de 1895 que ordenaba cortar el moño se resistió con furia: el moño era una obligación confuciana hacia el cuerpo recibido de los padres, así que cortarlo no era un cambio de estilo sino una violación, y la orden ayudó a provocar levantamientos armados.

La vestimenta de diario siguió siendo el jeogori blanco con baji o chima, de ahí la vieja descripción de los coreanos como el pueblo vestido de blanco. Los reformistas ya habían simplificado el traje oficial en las reformas de Gapsin y de Gabo al suprimir las mangas anchas y las capas del abrigo de Joseon, algo que tenía tanto de eficacia como de apariencia.

Transición

Tras la anexión de 1910, la ropa occidental se extendió más por escuelas, oficinas y ciudades, y el hanbok reformado de las décadas coloniales nació del mismo impulso práctico que iniciaron estas reformas.