Resumen
En un valle de altura rodeado de montañas, Oaxaca conservó un carácter indígena fuerte, y las tradiciones zapoteca y mixteca siguen dando forma a sus mercados, sus artesanías y sus cocinas. El centro colonial de cantera verde, con sus plazas sombreadas y sus iglesias barrocas, es Patrimonio Mundial, y los pueblos de alrededor son conocidos por el telar, el barro negro y el mezcal. Es una ciudad para comer y para caminar, en su momento más vivo durante el Día de Muertos, a finales de octubre y comienzos de noviembre.
Lo más destacado
El zócalo y la iglesia dorada de Santo Domingo organizan el centro colonial, con mercados que venden mole, chocolate y chapulines a un paso. La capital zapoteca en ruinas de Monte Albán corona un cerro sobre el valle y es uno de los grandes sitios arqueológicos de México. Los palenques de mezcal, los pueblos de telar como Teotitlán y los mercados de artesanía llenan las excursiones alrededor de la ciudad.