Resumen

Dos pozas naturales se asientan al borde del acantilado, sobre la formación más grande, y los zapotecos construyeron canales de riego desde esos mismos manantiales hace más de dos mil años, cuyas huellas siguen viéndose en las terrazas. El sitio está en tierra comunal y el acceso ha estado cerrado durante periodos largos por diferencias entre las dos comunidades que lo administran: en 2021 estuvo cerrado más de un año. Abre y cierra sin mucho aviso.

Lo más destacado

Conviene comprobar que el sitio esté abierto antes de salir; la prensa local y los operadores lo saben, y la oficina estatal de turismo es la fuente fiable. El sendero hasta la base de la formación lleva cuarenta minutos en cada sentido y da la única vista de las cascadas desde abajo. Bañarse en las pozas está permitido y el agua ronda los veinticinco grados.