Resumen

Formada por erupciones volcánicas frente a la costa meridional, Jeju es una isla verde de campos de lava, cráteres y clima suave, coronada en el centro por el volcán dormido del Hallasan. Durante mucho tiempo un lugar aparte, con dialecto y tradiciones propias —entre ellas las haenyeo, mujeres que bucean en apnea a por marisco—, es hoy el principal destino de playa y de luna de miel de Corea. Su costa, sus montañas y sus tubos de lava le valieron la declaración de Patrimonio de la Humanidad, y se llega en un vuelo corto desde Seúl o Busan.

Lo más destacado

El Hallasan, el volcán del corazón de la isla, ofrece caminatas de un día hasta el lago de su cráter, y el cono de tobas de Seongsan Ilchulbong se levanta del mar para un amanecer célebre. Cascadas, playas de arena negra y blanca y las cuevas de tubo volcánico rodean la costa, y las haenyeo siguen buceando frente a la orilla. Las carreteras costeras, los jardines y el marisco y el cerdo negro de la isla llenan unas vacaciones cómodas.