Resumen
El sombrero clásico es un armazón de gasa endurecido con goma laca y cubierto de felpa de seda, lo que da una superficie con un brillo que ningún fieltro iguala; la copa es recta o ligeramente entallada y el ala se curva a los lados. La altura subió a lo largo del siglo XIX y después bajó. Una versión plegable, el clac o gibus, lleva un armazón de muelles para poder aplastarlo y llevarlo bajo el brazo en el teatro, que era toda su finalidad.
Cómo se lleva
Se lleva recto, se quita en interiores y se levanta para saludar, y se deja apoyado sobre la copa para que el ala no se deforme. El gris se lleva en las carreras y en las bodas, el negro en el resto de los sitios. Va con el chaqué o con el traje de noche y con nada informal, y como hay que cepillarlo y la lluvia puede arruinarlo, quien lo lleva está anunciando que no va a caminar mucho.
Historia
Los sombreros de seda aparecen en Londres en la década de 1790 y se convierten en el tocado masculino universal a lo largo de la Regencia y de la época victoriana, en todas las clases: la chistera abollada de un jornalero era tan común como la nueva de un banquero. El bombín se quedó con el extremo trabajador de esa gama en la década de 1850 y el sombrero de fieltro blando con el resto hacia la de 1920. El último telar de felpa de seda se paró en la década de 1960, así que un sombrero de seda auténtico es hoy una antigüedad, y los modernos son de fieltro de pelo.