Resumen

Casi no sobrevive ropa prehistórica británica, así que esta es una página construida con las cosas que duran más que la tela: alfileres, broches, pesas de telar y alguna prenda conservada por azar en una turbera o en un ataúd. Lo que puede decirse con seguridad es que Gran Bretaña fue un país de lana desde muy pronto.

Prendas y estilo principales

Las pruebas de la Edad del Bronce vienen sobre todo de los enterramientos. Las tumbas de ataúd de roble han conservado paño de lana en unos pocos casos, y las fusayolas y las pesas de telar son hallazgos frecuentes, de modo que hilar y tejer eran trabajo doméstico ya en el segundo milenio a. C.

El vestido de la Edad del Hierro está mejor documentado, en parte por los autores clásicos que describían a pueblos con los que combatían. Una túnica, una capa sujeta al hombro con un broche y, para los hombres, pantalones del tipo que se llevaba en todo el mundo celta; lanas de cuadros y rayas, que los autores romanos señalaban como propias de britanos y galos. Los torques —pesados aros de cuello de oro o de bronce— eran el objeto de estatus, y los de Snettisham están entre las mejores piezas de metalistería del período.

Las pruebas sobre los tintes apoyan el color: se disponía del glasto y de otros tintes vegetales, y el paño se estampaba en el tejido y no por impresión.

Transición

La conquista romana desde el 43 d. C. trajo el corte mediterráneo y el paño importado a la provincia, y el vestido nativo continuó por debajo.