Resumen

Llegó como una reforma y no como una moda. En 1826 Mahmud II abolió a los jenízaros y con ellos el turbante; el reglamento de vestimenta de 1829 puso después el fez en el ejército y en la administración otomanos como sustituto deliberadamente moderno y deliberadamente uniforme: un gorro que no decía nada de la escuela religiosa de un hombre, ni de su región, ni de su rango. El Egipto de Muhammad Alí y de sus sucesores, que se modernizaba por las mismas vías y con los mismos modelos, hizo lo propio. En una generación el tarbush se había convertido en la marca del efendi: el hombre de ciudad, asalariado y con estudios, frente al erudito religioso con turbante por un lado y el campesino con la cabeza descubierta o con casquete por el otro.

Cómo se lleva

Se lleva recto, apoyado en la coronilla, normalmente sobre un casquete fino que mantiene el fieltro apartado de una cabeza afeitada; la borla cae por detrás o a un lado. El fieltro no cede ni sostiene por sí solo ninguna forma, así que el tarbush se horma —prensado sobre una forma de latón caliente— y cada ciudad tenía una tienda con la máquina que lo hacía. Un tarbush aplastado podía devolverse para que lo hormaran de nuevo, y por eso duran, y por eso uno bien cuidado conserva el canto que se ve aquí. El color es fijo y la borla negra con él; nada en el objeto es ajustable, que es exactamente lo que lo convirtió en uniforme.

Historia

Esa misma cualidad lo convirtió en blanco. Turquía lo prohibió sin más en 1925, cuando la república legisló el sombrero de ala. En Egipto duró más, porque había llegado a ser genuinamente nacional y no meramente otomano, pero cayó con el orden que lo llevaba: después de la revolución de 1952 el tarbush desaparece del uso oficial y luego del corriente en pocos años, y la cabeza descubierta que lo sustituyó era ya en sí misma una declaración política. Sobrevive hoy en el traje ceremonial y como abreviatura, en el cine y en las viñetas de Egipto, de la época anterior.