Resumen
Es una tira de algodón, normalmente blanca y de unos cinco centímetros de ancho, atada en la nuca o a un lado con los extremos colgando. Muchas llevan algo escrito —un lema, el nombre de un santuario, una sola palabra como victoria o esfuerzo— y algunas llevan el sol naciente. El nudo es todo el diseño: un lazo plano para el trabajo y un lazo retorcido a modo de soga, llamado nejiri hachimaki, para las fiestas, que queda más alto y no resbala.
Cómo se lleva
Va sobre la frente desnuda, lo bastante bajo como para recoger el sudor y lo bastante alto como para no apoyarse en las cejas, y se aprieta; uno flojo se lee como disfraz y no como trabajo. Para una fiesta se retuerce antes de atarlo, para que la banda mantenga la forma bajo un santuario portátil. No se quita en interiores como se quita un sombrero, porque no se trata tanto como un tocado cuanto como un estado en el que está quien lo lleva.
Historia
La tela atada a la frente aparece pronto en el vestido religioso y militar japonés, y el hachimaki cotidiano se asienta en su forma actual en el período Edo entre artesanos, bomberos y cuadrillas de fiesta. La propaganda de guerra lo ató al sacrificio, y las fotografías de pilotos kamikaze con uno fijaron esa asociación en el extranjero. En Japón volvió a ser lo que había sido: la señal de que alguien ha decidido trabajar duro en algo.