Resumen

Las primeras noticias escritas sobre Japón aparecen en los registros Han y Wei sobre el pueblo «wa»; las crónicas más antiguas del propio país, el Kojiki (712) y el Nihon Shoki (720), se compilaron en el Período Nara.

Un patrón se repite a lo largo de su historia: fases largas de absorción selectiva del continente —la escritura, el budismo, las instituciones— alternando con períodos de aislamiento controlado y de apertura rápida.

Las grandes eras

Los recolectores prehistóricos jomon dejaron paso a la sociedad del arroz de regadío del Yayoi y después a la consolidación de la era Kofun bajo la línea de Yamato. Siguió un Estado clásico de modelo chino a lo largo de los períodos Asuka, Nara y Heian.

De 1185 a 1868, los guerreros gobernaron durante casi siete siglos: los shogunatos de Kamakura y Muromachi, la unificación Azuchi-Momoyama y el shogunato Edo. La Restauración Meiji construyó un Estado nación moderno; tras la catástrofe de la guerra del Pacífico, Japón resurgió como potencia democrática y económica. A lo largo de todo ello, la línea imperial ha continuado como el hilo formal del Estado, y los nombres de era (nengo) todavía marcan hoy el calendario.