Resumen
El barrio mantuvo su población musulmana después de 1492 hasta las expulsiones del siglo XVII, y las callejuelas, los aljibes y los cármenes —una casa con jardín tapiado— son lo que dejó esa continuidad. Al mirador de San Nicolás se envía a todo el mundo, y se lo merece: la Alhambra queda enfrente con Sierra Nevada detrás. Más abajo, la Carrera del Darro sigue el río y pasa junto a dos baños árabes.
Lo más destacado
Conviene subir por la Carrera del Darro y bajar por otro sitio; las callejuelas son empinadas, empedradas y no están señalizadas, y ahí está el gusto. San Nicolás al atardecer está lleno y aun así vale la pena; San Miguel Alto, veinte minutos más arriba, tiene la misma vista y una décima parte de la gente. Mejor calzado con agarre: los adoquines están pulidos y resbalan después de la lluvia.