Resumen

Los Ming empezaron con un decreto sobre el vestido. Expulsados los mongoles, el primer emperador prohibió la ropa, los nombres y el habla mongoles y ordenó volver a las formas Tang y Song: la ropa legislada como declaración sobre quién mandaba ahora, y uno de los actos de ese tipo más explícitos de la historia china.

Prendas y estilo principales

Los funcionarios llevaban una túnica de cuello redondo con el buzi, un distintivo cuadrado en el pecho y en la espalda que mostraba el rango: aves para el cargo civil, fieras para el militar, en una serie graduada. Es el origen de lo que los autores occidentales llamarían después el cuadro de mandarín, y hacía legible el rango de un patio a otro. El emperador llevaba la túnica del dragón, con el dragón de cinco garras reservado a él.

Las mujeres llevaban el aoqun, una chaquetilla sobre una falda, y la chaquetilla se fue alargando a lo largo de la dinastía; en la Ming tardía aparece un cuello alto abrochado con botoncitos de metal, una de las pocas construcciones genuinamente nuevas del período.

Por debajo del sistema cortesano, el cambio material fue el algodón. Extendido desde los Yuan e impulsado por una política Ming temprana que obligaba a las familias a plantarlo, el algodón se convirtió en el tejido de la gente corriente, mientras la seda fina y el bordado denso marcaban a la élite.

Transición

La conquista manchú invirtió el acto fundacional de los Ming: el edicto de la coleta y los reglamentos de vestir Qing impusieron un cambio de ropa masculina bajo pena de muerte, y las formas Ming sobrevivieron sobre todo en el vestido femenino y en el escenario.