Resumen

La República Popular se ha vestido de dos maneras opuestas en el espacio de una vida. Durante tres décadas la ropa fue deliberadamente uniforme, lisa y política; desde 1978 es tan variada y tan rápida como en cualquier otro sitio, y China se ha convertido a la vez en el mayor fabricante de prendas del mundo y en un gran mercado de consumo por derecho propio.

Prendas y estilo principales

El guardarropa de la era de Mao fue el traje Zhongshan —llamado traje Mao fuera de China— en azul, gris o verde, llevado por hombres y mujeres, con la chaqueta Lenin, un abrigo cruzado y ceñido, común entre las mujeres en la década de 1950. La tela se racionó con cupones hasta la década de 1980, así que la ropa se remendaba y se pasaba de unos a otros. Durante la Revolución Cultural, el verde militar con gorra y brazalete rojo se convirtió en el aspecto deseado por los jóvenes.

Tras las reformas llegaron en rápida sucesión los jeans, los trajes, las marcas extranjeras y después las nacionales, y vestir de forma distintiva dejó de ser arriesgado.

El desarrollo reciente más interesante es el hanfu. Un movimiento juvenil que viste reconstrucciones de ropa han, tang, song y ming ha pasado de nicho a presencia visible en la calle y en internet, con una industria de suministro detrás: el vestido histórico recuperado como práctica contemporánea y no como disfraz.

Transición

El vestido chino se mueve hoy en los ciclos mundiales mientras su propia historia larga se redescubre y se lleva puesta activamente.