Resumen

Los Zhou convirtieron la ropa en ritual. El vestido pasó a formar parte del li —la corrección, la representación ordenada de las relaciones—, así que qué se llevaba en cada ceremonia, y quién, era cuestión de corrección y no de gusto, y los autores confucianos lo trataron después como prueba de si una sociedad estaba o no bien ordenada.

Prendas y estilo principales

La prenda característica es el shenyi, la túnica profunda, que une una prenda superior y una falda inferior en una sola pieza, cruzada en el cuello y cerrada a la derecha, con mangas anchas y una faja. A su construcción se le dieron lecturas morales —la costura recta como rectitud, el bajo horizontal como equidad—, lo que es un buen indicio de cómo pensaba el período sobre la ropa.

Para los ritos más altos el rey llevaba el mianfu: una corona de remate plano con sartas de cuentas de jade colgando, y unas túnicas con los Doce Ornamentos —el sol, la luna, las constelaciones, las montañas, el dragón, el faisán, el hacha y otros—, leído cada uno como una virtud del gobernar. El conjunto perduró en el vestido imperial chino durante dos mil años.

Los juegos de colgantes de jade llevados a la cintura sonaban al andar, lo que regulaba el paso: el vestido imponiendo el porte de forma directa.

Transición

En los Reinos Combatientes, el rey Wuling de Zhao ordenó a su caballería vestir la chaqueta y los pantalones nómadas, el hufu, contra fuertes objeciones: el primer debate chino registrado sobre adoptar vestido extranjero, y no el último.