Resumen
Con la unificación, el vestido egipcio se convierte en un sistema de gobierno. Las prendas en sí siguen siendo sencillas —lino envuelto, muy como en el Predinástico—, pero el rey adquiere un conjunto de piezas cuya única finalidad es decir lo que es, y esas piezas apenas cambian en los tres mil años siguientes.
Prendas y estilo principales
Los hombres llevaban el shendyt, un faldellín de lino envuelto y anudado a la cintura; las mujeres, un vestido ajustado con tirantes. Lo nuevo es el aparato real: la alta Corona Blanca del Alto Egipto, la Corona Roja del Bajo Egipto y las dos combinadas en la Doble Corona, que enuncia la unión como objeto. Con ellas van la barba postiza ceremonial, atada con correas, y la cola de toro colgada por detrás del cinturón.
La paleta de Narmer es la imagen fundacional del sistema y muestra al rey con la Corona Blanca en una cara y con la Roja en la otra: el vestido usado como argumento sobre la soberanía.
El período guarda además la prenda tejida más antigua que se conoce en ninguna parte. El vestido de Tarján, una camisa de lino plisada con mangas recuperada de un cementerio al sur de El Cairo, se ha datado por radiocarbono a finales del cuarto milenio a. C., así que se conserva una prenda tinita real y no solo imágenes de una.
Transición
El Imperio Antiguo tomó este vocabulario y lo refinó, y añadió un plisado más fino, pelucas elaboradas y el collar ancho de cuentas como equipamiento habitual del rango.