Qué ocurrió
En la leyenda, los griegos sitiaron Troya durante diez años tras el rapto de Helena. La Ilíada canta la cólera de Aquiles y la muerte de Héctor; el caballo de madera y la caída de la ciudad no pertenecen a la Ilíada misma, sino a la Odisea y a la tradición épica más amplia.
Antecedentes
Los griegos antiguos trataron la guerra como historia y la fecharon de formas distintas —Eratóstenes calculó el 1184 a. C.—, mientras que los estudiosos modernos sostienen que cualquier núcleo histórico solo puede situarse en tiempos micénicos tardíos. El sitio, Hisarlik, en el noroeste de Turquía, se identifica con Troya desde las excavaciones de Schliemann en la década de 1870. Su ciudadela tiene muchos estratos: Troya VI y VIIa muestran destrucciones aproximadamente en la era correcta, y los textos hititas mencionan una Wilusa (Ilios) y conflictos en los que interviene Ahhiyawa, algo sugerente pero no una prueba de la guerra de Homero. El consenso académico es que si hubo una guerra de Troya concreta resulta incognoscible, y que la epopeya funde recuerdos de conflictos de la era micénica en Anatolia.
Consecuencias
El relato de la guerra se convirtió en la narración fundacional de la literatura y de la identidad griegas. Alimentó la tragedia griega, dio a Roma su mito de origen a través de Eneas y ha nutrido la narrativa occidental hasta hoy. El sitio de Troya se inscribió como Patrimonio Mundial de la Unesco en 1998.