Qué ocurrió
En septiembre del 490 a. C., los atenienses —acompañados solo por la pequeña Platea, ya que Esparta llegó tarde, retenida por una fiesta— se enfrentaron a la expedición de castigo de Darío I en la llanura de Maratón. Al mando de Milcíades, los atenienses, en inferioridad, atacaron a la carrera, con las alas reforzadas y el centro deliberadamente débil; las alas aplastaron a las suyas y giraron hacia dentro en un doble envolvimiento, y los persas huyeron a sus naves. Quizá 10.000 griegos se enfrentaron a unos 25.000 persas, aunque las cifras antiguas no son fiables. Heródoto informa de 192 muertos atenienses frente a 6.400 persas: son sus cifras, y casi todas las fuentes narrativas de esta guerra son griegas.
Antecedentes
La expedición venía a castigar a Atenas y a Eretria por haber ayudado a la revuelta jonia contra Persia. Eretria había sido saqueada solo unos días antes de la batalla.
Consecuencias
La victoria dio una confianza enorme a Atenas y a su joven democracia. Darío planeó la venganza, que Jerjes cumplió diez años después. Los muertos atenienses se enterraron en un túmulo, el soros, todavía visible en Maratón. El relato del mensajero que corrió a Atenas con la noticia de la victoria y murió al llegar pertenece a la tradición posterior: en Heródoto, Filípides corre a Esparta antes de la batalla. Esa confusión inspiró la moderna carrera de maratón.