Qué ocurrió
En el verano del 479 a. C., el ejército griego aliado se enfrentó a la fuerza terrestre persa al mando de Mardonio cerca de Platea, en Beocia. El regente espartano Pausanias mandaba a los aliados, con los atenienses al mando de Arístides. Tras días de maniobras y de ataques a las líneas de suministro, una retirada nocturna griega mal ejecutada atrajo a Mardonio a un ataque general; la línea espartana y tegeata quebró a la infantería persa, Mardonio murió y el campamento persa fue asaltado. La tradición lo tiene por el mayor ejército hoplítico jamás reunido —Heródoto cuenta casi 40.000 hoplitas entre unos 110.000 griegos frente a una fuerza persa mayor—, pero todas las cifras vienen de fuentes griegas y no son fiables.
Antecedentes
Platea fue la batalla terrestre que cerró las guerras médicas, la invasión persa de Grecia. Tras la derrota naval de Salamina, en el 480 a. C., el rey Jerjes volvió a Asia y dejó a Mardonio invernando en Grecia con el ejército de tierra. Mardonio volvió a tomar e incendiar Atenas e intentó romper la alianza griega con ofertas a los atenienses, que las rechazaron.
Consecuencias
La victoria destruyó la fuerza terrestre persa en Grecia y puso fin a la invasión. Según la tradición, la flota griega destruyó las fuerzas persas en Micale, en Asia Menor, ese mismo verano, y la doble victoria cerró la campaña. Los aliados dedicaron en Delfos la Columna Serpentina, inscrita con los nombres de las ciudades aliadas; trasladada en la Antigüedad a Constantinopla, sigue en pie. La propia Platea fue honrada, y las guerras se prolongaron en ultramar hasta alrededor del 449 a. C.