Qué ocurrió

A finales de septiembre del 480 a. C., la flota griega derrotó de forma decisiva a la flota persa en el estrecho entre la isla de Salamina y la costa del Ática. Según Heródoto, Temístocles atrajo a los persas al desfiladero marino con un mensaje falso según el cual los griegos estaban a punto de huir. En aguas angostas, los trirremes griegos, más pesados, embistieron y quebraron las apiñadas líneas persas. Las fuentes añaden dos imágenes famosas: Jerjes mirando desde un trono en la orilla y Artemisia, reina de Halicarnaso, combatiendo del lado persa, una anécdota célebre en Heródoto.

Antecedentes

Tras las Termópilas, Atenas fue evacuada e incendiada. El núcleo de la armada griega era la flota ateniense, construida a instancias de Temístocles con la plata de las minas de Laurión. La convención sitúa a los griegos en unos 370 trirremes frente a una flota persa mayor, aunque todas esas cifras son inciertas.

Consecuencias

Jerjes se retiró a Asia con buena parte de su ejército, y la guerra en tierra se decidió en Platea al año siguiente, el 479 a. C. Salamina figura a menudo entre las batallas decisivas de la historia y suele atribuírsele la salvación de la joven democracia ateniense. A más largo plazo, la valoración habitual sostiene que el poder naval hizo posibles la edad de oro de Atenas y su imperio.