Qué ocurrió
A finales de octubre de 1922, decenas de miles de miembros armados de las escuadras fascistas, los camisas negras, convergieron sobre Roma exigiendo el poder. El primer ministro Luigi Facta preparó un decreto de ley marcial, pero el rey Víctor Manuel III se negó a firmarlo. El 30 de octubre, Mussolini, que había esperado en Milán, llegó en tren y recibió el encargo de formar gobierno; sus seguidores desfilaron después por la capital.
Antecedentes
La Italia de posguerra estaba en crisis: inflación, huelgas masivas y ocupaciones de tierras en 1919-1920, y miedo de las clases medias a una revolución socialista. Las escuadras fascistas se habían pasado dos años deshaciendo con violencia las organizaciones obreras, mientras los gobiernos liberales resultaban efímeros e incapaces de restablecer el orden, y parte de la élite llegó a ver a Mussolini como algo utilizable.
Consecuencias
Mussolini encabezó al principio una coalición dentro de las formas constitucionales, y después las desmontó. Tras el asesinato en 1924 del diputado socialista Giacomo Matteotti, atribuido ampliamente a los fascistas, Mussolini reivindicó la responsabilidad política de la violencia fascista en un discurso de enero de 1925, y hacia 1926 Italia era una dictadura de partido único. El régimen celebró después la marcha como una revolución heroica; los historiadores la describen en general como un traspaso de poder constitucional en la forma, pero obtenido bajo amenaza armada.