Qué ocurrió
El 24 de agosto de 410 los visigodos de su rey Alarico entraron en Roma por la puerta Salaria y saquearon la ciudad durante tres días. Los relatos antiguos describen pillaje e incendios, pero señalan que las basílicas de Pedro y de Pablo se respetaron como lugares de refugio. Fue la primera vez en unos ocho siglos —desde el saqueo galo, fechado por tradición alrededor del 390 a. C.— que Roma caía ante un enemigo extranjero.
Antecedentes
Alarico había asediado Roma dos veces antes, en busca de tierras y de pagos para su pueblo de una corte imperial que se había retirado a la seguridad de Rávena. Cuando años de negociación y de bloqueo no produjeron nada, su ejército entró en la ciudad.
Consecuencias
Roma ya no era la capital imperial, así que el daño práctico al imperio fue limitado, pero la conmoción psicológica recorrió el mundo mediterráneo. San Jerónimo escribió que la ciudad que había tomado el mundo entero había sido tomada ella misma, y san Agustín escribió La ciudad de Dios en parte para responder al desastre. Alarico murió poco después, y el saqueo se acabó viendo como el heraldo del final del Imperio de Occidente, en 476.