Resumen

El arcaico abarca miles de años en un continente de climas radicalmente distintos, así que no existe una vestimenta arcaica única. Lo que sí muestra el período es el comienzo de la especialización regional: cuando los entornos posglaciares se asentaron, las comunidades se vistieron para la tierra en la que estaban, y las diferencias entre el Ártico, los bosques del este, el oeste desértico y la costa noroeste empiezan a verse en lo que se conserva.

Prendas y estilo principales

La piel curtida y el pelaje siguieron siendo lo básico en casi todo el continente, trabajados con punzones y agujas de hueso que están entre los hallazgos más comunes. La innovación auténtica es la fibra. En las cuevas secas de la Gran Cuenca y del suroeste se conservan en cantidad sandalias trenzadas con corteza de artemisa y con yuca —las sandalias de Fort Rock, en Oregón, están entre el calzado más antiguo que se conoce en el mundo—, junto a bolsas, esteras y redes de tejido retorcido. La cordelería y la cestería se desarrollaron aquí mucho antes que la cerámica o la agricultura.

El adorno es el otro marcador visible: concha comerciada hasta muy adentro, cobre nativo martilleado en frío en la región de los Grandes Lagos, y cuentas de piedra y de hueso. Las distancias que recorrieron la concha y el cobre muestran que eran bienes apreciados que circulaban por redes de intercambio, y no simplemente lo que había a mano.

Transición

En el período formativo, el cultivo y el tejido del algodón en Mesoamérica y en el suroeste convirtieron esta destreza con la fibra en ropa tejida, y llega el telar.