Resumen

Ayutthaya fue una de las grandes ciudades comerciales de Asia, con barrios persa, chino, japonés, neerlandés y portugués, y su vestimenta lo muestra. Las prendas siguieron siendo siamesas y sin coser; la tela venía de medio mundo, y quién podía llevar cada tela lo fijaba la ley.

Prendas y estilo principales

Tanto hombres como mujeres llevaban el chong kraben, un paño largo enrollado a las caderas, pasado entre las piernas y remetido por detrás, que dejaba las piernas libres: práctico con el calor y ajeno a cualquier cantidad de comercio exterior. Las mujeres añadían el sabai, una pieza de tela enrollada sobre el pecho y por encima de un hombro. El torso iba por lo demás habitualmente descubierto, algo que los visitantes europeos comentaron largamente.

El rango se expresaba mediante el textil. El pha yok, seda brocada con hilo de oro o de plata, era tela de corte, y el sistema sakdina, que graduaba por rango a cada súbdito, regía qué dibujos y qué colores podía llevar cada persona.

La tela más distintiva se hacía en el extranjero por encargo siamés: algodones pintados y estampados encargados a la costa de Coromandel, en la India, con diseños suministrados desde Ayutthaya, de modo que el dibujo es tailandés y la fabricación india.

Transición

El saqueo birmano de 1767 destruyó la ciudad, sus talleres y sus archivos, y Thonburi y después Bangkok reconstruyeron la tradición a partir de lo que sobrevivió.