Inicio › Hogar y cocina › Cocina y mesa › Ollas y sartenes › Ollas altas Cómo hacer caldo de pollo Publicado: 19 de agosto de 2026 · Actualizado: 19 de agosto de 2026
Pon huesos o una carcasa de pollo y las verduras aromáticas —cebolla, zanahoria, apio— en una olla alta, cubre con agua fría y cuece a hervor muy suave 2-4 horas, espumando y sin dejar que hierva fuerte nunca. Cuela y enfría rápido: un hervor apenas perceptible es lo que mantiene el caldo claro y de sabor limpio en vez de turbio y grasiento.
Recomendado Empezar en agua fría, hervor muy suave 2-4 horas, espumar, colar y enfriar rápido; nunca un hervor fuerte — El caldo no es más que agua sacando sabor y gelatina de los huesos con el tiempo, y la única regla que decide la calidad es un hervor apenas perceptible, porque un hervor fuerte revuelve la grasa y las proteínas de vuelta dentro y deja el caldo turbio y grasiento. Usa huesos crudos o asados que te hayan sobrado (una carcasa de pollo asado es ideal; asar antes los huesos crudos da más color y más sabor) y añade cebolla, zanahoria y apio en trozos grandes, más una hoja de laurel, granos de pimienta y tallos de perejil. Cúbrelo todo con agua fría —empezar en frío ayuda a que las proteínas suban como espuma que se puede retirar—, llévalo despacio a un hervor mínimo con apenas unas burbujas rompiendo la superficie y retira pronto la espuma gris. Déjalo ir suave, destapado o apenas tapado, de 2 a 4 horas (más para un caldo más rico y gelatinoso), añadiendo agua si los huesos asoman. No lo sales mucho ahora; sazona cuando cocines con él. Cuela los sólidos y después enfría el caldo rápido —un baño de hielo o recipientes bajos— y refrigéralo en un par de horas; la grasa cuaja arriba y se levanta de una pieza. Aguanta unos 4 días en frío o meses congelado, y un buen caldo se vuelve gelatina en frío, señal de toda esa gelatina.