Resumen

El vestido egipcio moderno ha cambiado dos veces en un siglo, y las dos veces lo primero fue el tocado. El tarbush, insignia del siglo XIX reformista, se abandonó después de 1952 como reliquia de la monarquía y del dominio otomano; el pañuelo de cabeza, poco común entre las mujeres urbanas con estudios en la década de 1960, se generalizó desde la de 1970 en adelante.

Prendas y estilo principales

La ropa occidental es corriente en las ciudades desde hace un siglo, en oficinas, escuelas y universidades. La galabeya, una túnica larga y holgada, continúa como ropa diaria en el campo, entre los artesanos y en casa, y funciona como prenda cómoda y no como traje típico.

El tarbush se fue con la revolución, abandonado más que prohibido, y su desaparición fue lo bastante rápida como para que las fotografías se fechen con un margen de pocos años según si los hombres lo llevan o no.

El vestido femenino lleva el cambio más marcado. El hiyab que se lleva hoy no es una pervivencia sino un regreso: se extendió desde la década de 1970 entre estudiantes y profesionales, y se lleva en general con ropa contemporánea y no con vestido tradicional, un pañuelo con un abrigo, una camisa y un pantalón.

Egipto es además un país algodonero, cuyo cultivo de fibra larga sostiene la economía desde el siglo XIX, y un fabricante de prendas de peso.

Transición

El vestido egipcio sigue hoy el mismo ciclo de moda que en cualquier otro sitio, con la galabeya y el pañuelo como elementos vivos dentro de él y no fuera.