Resumen
Los aqueménidas gobernaban un imperio de muchos pueblos y se vestían para decirlo. Su corte usó dos vestuarios distintos en paralelo —una túnica persa ceremonial y la vestimenta meda de montar, con pantalón— y su arte monumental muestra a las naciones sometidas cada una con su propia ropa, de modo que la vestimenta se convirtió en una manera de retratar la composición del imperio.
Prendas y estilo principales
La túnica de corte persa es una prenda amplia de mangas holgadas, dispuesta en hondos pliegues verticales y ceñida, llevada con un gorro acanalado; en los relieves de Persépolis cae en los pliegues regulares que identifican a quien la lleva como persa de corte. Frente a ella está el conjunto medo: pantalón, túnica con mangas, casaca y gorro redondo de fieltro, con la daga corta akinakes, ropa práctica para montar y para la guerra, y que llevaban tanto persas como medos.
Los relieves de la escalinata de la Apadana son el registro visual más completo, con delegaciones de todo el imperio talladas con su propia vestimenta y llevando sus propios bienes. Los textiles fueron en sí mismos un instrumento de gobierno: el rey entregaba túnicas de honor, y los escritores griegos describen la vestimenta de la corte persa como un espectáculo de telas teñidas y trabajadas con oro.
A ojos griegos, todo aquello se reducía a un detalle —el pantalón—, que se convirtió en abreviatura de Oriente y siguió siéndolo durante siglos.
Transición
La conquista de Alejandro puso la vestimenta griega en la cima de la meseta, y los seléucidas gobernaron dos siglos sin que la ropa de sus súbditos siguiera a la suya.