Resumen

El Ilkanato puso una clase dirigente de la estepa por encima de una persa y conectó Irán, por conquista, con China. Ambas cosas se ven en la vestimenta: corte mongolo en la corte y motivo chino en la seda, llegado a través de un imperio que movía artesanos con la misma facilidad que ejércitos.

Prendas y estilo principales

La prenda mongola es una túnica que cruza por delante con mangas estrechas, ceñida, llevada sobre pantalón y botas y hecha para montar. Los hombres llevaban el pelo en trenzas o en lazadas a los lados. La prenda femenina más llamativa es el boqta, un tocado alto montado sobre una armadura ligera y cubierto de seda y de plumas, que se alzaba muy por encima de la cabeza y resulta inconfundible allá donde aparece.

Los textiles son donde se funden los dos mundos. Los dragones, los fénix y las bandas de nubes chinas entran en la tejeduría persa en este período y se quedan, absorbidos en un repertorio que era de descendencia sasánida; el paño de oro lo tejían artesanos reasentados desde Asia Central. La misma fusión recorre los manuscritos: las copias ilustradas del Yami al-tawarij de Rashid al-Din, hechas en Tabriz a principios del siglo XIV, muestran vestimenta mongola dibujada con convenciones pictóricas chinas por pintores persas, que es una formulación del período tan compacta como cualquier prenda.

Transición

Con los timúridas, estos préstamos se asentaron en la vestimenta de corte que la miniatura persa representaría durante los dos siglos siguientes, para cuando los elementos mongoles habían dejado de leerse como extranjeros.