Resumen
La conquista árabe cambió quién gobernaba Irán sin cambiar cómo vestía Irán y, al poco tiempo, la vestimenta irania estaba cambiando cómo vestía el califato. La sastrería persa, la seda persa y el ceremonial cortesano persa los absorbió el nuevo imperio islámico, sobre todo cuando los abasíes desplazaron el centro de gravedad al este, a Bagdad, y se llevaron consigo las maneras de la corte sasánida.
Prendas y estilo principales
El conjunto masculino era una túnica larga con una casaca encima y un turbante enrollado en la cabeza. La aportación irania característica es el qaba, la casaca abierta por delante y cortada ceñida al cuerpo, que se extendió por el mundo islámico de España a Asia Central. La tejeduría de seda continuó en los centros iranios con su repertorio sasánida de roeles y de bestias afrontadas prácticamente intacto, ahora cada vez más sin la imaginería figurativa de la tradición antigua.
La institución distintiva es el tiraz: bandas de inscripción tejidas o bordadas en una túnica, con el nombre del gobernante y a menudo el del taller y la fecha. El tiraz se producía bajo control estatal, y las túnicas que lo llevaban se entregaban como jil’a, túnicas de honor, para investir a los funcionarios y premiar la lealtad. La ropa llevaba por tanto el nombre del soberano sobre el cuerpo de quien la vestía, y aceptar una túnica era un acto público de obediencia: un mecanismo de gobierno tanto como una moda.
Transición
La llegada de los selyúcidas turcos sumó a esta base persoislámica el vestuario de la estepa —casaca, pantalón y botas—, y produjo la vestimenta de corte turcopersa que heredaron los imperios posteriores.