Resumen
El siglo XVIII fue en Irán una larga interrupción: el derrumbe safávida, la invasión afgana, las campañas de Nader Shah y después la guerra civil. La vestimenta no cambió mucho, y vale la pena decir por qué: el estilo cortesano de los safávidas había sido un logro de talleres asentados, y lo que estas décadas hicieron sobre todo fue dañar los talleres antes que sustituir el estilo.
Prendas y estilo principales
El conjunto masculino siguió siendo safávida en su contorno: una casaca larga sobre camisa y pantalón, cerrada con una faja enrollada a la cintura, y un turbante en la cabeza. La seda, el brocado y el terciopelo labrado siguieron siendo los materiales del rango, y la corte zand de Shiraz con Karim Jan se recuerda como un período de relativa holgura en el que se sostuvo el viejo lujo.
El tocado es donde el período se firma. A Nader Shah se le representa sistemáticamente con un gorro alto y distintivo de cuatro picos, y es una de las pocas formas genuinamente nuevas de estas décadas: un emblema personal de un gobernante soldado antes que una moda de corte que se extendiera.
Dos cautelas. El aparato tejedor de Isfahán, motor del esplendor textil safávida, nunca se recuperó del saqueo de 1722, así que las sedas posteriores de esta calidad son a menudo telas más antiguas todavía en uso. Y mucho de lo que se representa viene de la pintura de época zand, que a su vez recuperaba convenciones safávidas, así que las imágenes pueden ser más conservadoras de lo que era la calle.
Transición
Los qajar sustituyeron el turbante por el alto gorro negro de piel de cordero y construyeron un estilo de corte a su alrededor, lo que dio al Irán del siglo XIX una silueta que se distingue de inmediato de esta.