Qué ocurrió
En el 53 a. C., cerca de Carras —la actual Harrán, en el sureste de Turquía—, un ejército parto destruyó la fuerza romana invasora de Marco Licinio Craso. El comandante parto Surena, con quizá 10.000 jinetes frente a unos 40.000 romanos o más, usó relevos de arqueros a caballo reabastecidos por recuas de camellos, y el famoso disparo hacia atrás en retirada fingida, para deshacer a tiros las legiones. Los catafractos acorazados rompieron todos los intentos de acortar distancias, y el hijo de Craso, Publio, murió al frente de una salida condenada. Al propio Craso lo mataron durante un parlamento; el relato de que le vertieron oro fundido en la boca es una leyenda tardía e inverificable. Se dice que murieron unos 20.000 romanos y que 10.000 fueron capturados, y se perdieron varios estandartes legionarios, las águilas.
Antecedentes
Craso, el hombre más rico de Roma y el tercer miembro del primer triunvirato junto a César y Pompeyo, invadió Partia en busca de gloria militar. Como se quejaron las propias fuentes antiguas, la campaña carecía de pretexto defensivo incluso a ojos romanos.
Consecuencias
La derrota fijó el Éufrates como frontera romano-parta durante generaciones. Ayudó además a deshacer el triunvirato; siguió la guerra civil entre César y Pompeyo. Las águilas perdidas se devolvieron por vía diplomática con Augusto, en el 20 a. C., y se celebraron como un golpe de propaganda romano.