Qué ocurrió
Las incursiones árabes en Mesopotamia empezaron en 633. La batalla decisiva de al-Qadisiyya —fechada por convención en 636— abrió el camino a Ctesifonte, cuyo enorme tesoro cayó en manos de los conquistadores, y la batalla de Nahavand, en 642, recordada en la tradición árabe como la victoria que superó a todas las demás, quebró la resistencia organizada en la meseta iraní. El último rey, Yazdegerd III, huyó al este durante una década antes de ser asesinado cerca de Merv, en 651; su hijo Peroz buscó refugio y títulos en la corte china de los Tang.
Antecedentes
El imperio estaba exhausto por la gran guerra con Bizancio de 602-628 y, a eso, se sumaron el regicidio y una rápida sucesión de reyes, la peste y las inundaciones del Tigris. Esa combinación es la explicación habitual de un derrumbe tan rápido.
Consecuencias
Irán pasó a formar parte del califato, pero la conversión al islam fue gradual y se desplegó a lo largo de siglos. Los zoroástricos pagaban el impuesto de capitación como súbditos protegidos y solo fueron menguando despacio, mientras los administradores y la práctica administrativa persas pasaban al gobierno califal. A la larga, Irán se hizo musulmán pero no árabe, y la lengua persa renació dentro del islam.