Qué ocurrió

Tras tomar Babilonia en el 539 a. C., Ciro hizo inscribir un cilindro de arcilla de cimentación en cuneiforme babilonio y enterrarlo en la muralla de la ciudad. En él, Ciro se presenta como elegido por el dios Marduk, denuncia al rey depuesto Nabonido y registra la restauración de santuarios y el regreso de los pueblos deportados y de sus dioses.

Antecedentes

El cilindro es una proclama del género babilonio tradicional del rey restaurador. Su contenido coincide con la política que atestigua la Biblia hebrea de devolver a los desterrados de Judea.

Consecuencias

El cilindro lo encontró en 1879 Hormuzd Rassam durante una excavación del Museo Británico en Babilonia, y se guarda desde entonces en el Museo Británico. Se le llama a menudo la primera carta de derechos humanos, pero los historiadores cuestionan esa lectura moderna de forma generalizada y señalan que el texto pertenece a un género establecido de proclamas reales mesopotámicas; hay una réplica expuesta en la sede de las Naciones Unidas. En Irán se ha convertido en un símbolo nacional —sus exposiciones en Teherán en 1971 y en 2010 despertaron un interés público enorme— y sigue siendo una piedra de toque en los debates sobre el imperio y la tolerancia.