Resumen

El Imperio parto lo fundó hacia el 247 a. C. Arsaces I, jefe de los parnos, cuyo linaje gobernó como dinastía arsácida. Con Mitrídates I, a mediados del siglo II a. C., Partia tomó Media, Mesopotamia y el oriente seléucida, y restauró una gran potencia irania. Fue un imperio descentralizado, de tipo feudal, con reinos vasallos y grandes casas nobles, y con capitales en Nisa y después en Ctesifonte, junto al Tigris.

Hitos principales

El sistema militar parto se hizo famoso: caballería pesada acorazada (catafractos) y arqueros a caballo, cuya maniobra de disparar hacia atrás a galope tendido —el disparo parto— se hizo proverbial. Como gran rival oriental de Roma, Partia aniquiló las legiones de Craso en Carras, en el 53 a. C.; los estandartes legionarios capturados se devolvieron por tratado con Augusto en el 20 a. C., y siguieron siglos de guerra y de tregua por Armenia y Mesopotamia. El imperio controló además el comercio de la Ruta de la Seda entre la China Han y Roma, y se enriqueció como intermediario: los Han conocían a Partia como Anxi. En lo cultural, el helenismo fue dando paso a un renacer de las tradiciones iranias, con el zoroastrismo practicado junto a muchos cultos.

Final y transición

Debilitada por las guerras romanas y por las luchas internas, la dinastía cayó desde dentro. En 224, al último rey arsácida lo derribó su vasallo Ardacher de Persis, el fundador del Imperio sasánida.