Qué ocurrió

El 1 de octubre del 331 a. C. —una fecha bien establecida a partir de un diario astronómico babilonio—, Alejandro Magno derrotó de forma decisiva a Darío III en una llanura cerca de Gaugamela, en el actual norte de Irak. Alejandro avanzó en oblicuo, atrajo hacia fuera a la caballería persa y llevó a su caballería de los hetairoi al hueco resultante, directamente hacia el propio Darío. Los carros falcados fracasaron ante unas filas que se abrían para dejarlos pasar y, aunque el ala izquierda persa había penetrado hondo en el campamento macedonio, la cohesión del ejército se derrumbó en cuanto Darío huyó del campo.

Antecedentes

Tras Issos, en el 333 a. C., y la conquista del Levante y de Egipto por Alejandro, Darío III reunió un enorme ejército real venido de todo el imperio. Las cifras antiguas están desorbitadas; las estimaciones modernas sitúan a los persas quizá en 50.000-100.000 frente a unos 47.000 macedonios. Darío eligió un terreno llano, adecuado a su caballería y a sus carros falcados.

Consecuencias

Babilonia y Susa se rindieron con sus tesoros, y Persépolis cayó poco después. Darío huyó al este y lo asesinó su sátrapa Beso en el 330 a. C. La batalla fue de hecho el final del Imperio aqueménida y el comienzo del dominio macedonio en Irán, y se la cita a menudo entre las batallas decisivas de la historia universal.