Resumen
América del Sur lleva ropa occidental y, en buena parte de los Andes, lleva otra cosa al mismo tiempo. La vestimenta indígena no es aquí una recuperación ceremonial, sino ropa diaria corriente para millones de personas, lo que hace insólito al continente, porque casi todos los lugares donde eso fue cierto ya no lo son.
Prendas y estilo principales
El conjunto de las mujeres andinas es el más reconocible: polleras fruncidas superpuestas, una blusa bordada y un chal prendido en el pecho, con un bombín encima. El sombrero tiene un origen bien documentado: llegó como excedente destinado a los obreros ferroviarios británicos en Bolivia hacia la década de 1920 y lo adoptaron las mujeres aimaras y quechuas, que lo llevan desde entonces. Cholita es el término que hoy se usa con orgullo, y los desfiles y la lucha de cholitas lo han convertido en un estilo público antes que en una pervivencia rural.
El poncho y la tela tejida a mano continúan por las tierras altas, y el atuendo del gaucho de la pampa persiste en la Argentina y el Uruguay rurales como ropa de trabajo y como traje nacional.
El continente produce además a gran escala para el mercado mundial: los trajes de baño brasileños y las havaianas, la confección colombiana y peruana, y un sector de diseño en São Paulo.
Transición
La vestimenta andina y la de la pampa continúan como ropa viva dentro del mismo sistema de moda global que en cualquier otro lugar.