Resumen
Los siglos anteriores a los incas pertenecen a los reinos costeros, y sobre todo al chimú, que gobernaba desde Chan Chan, la mayor ciudad de adobe de América. Su vestimenta es la túnica y el manto andinos llevados a un acabado alto, y su distinción real está en lo que se trabajaba sobre la tela y junto a ella: plumas y metal precioso en cantidad.
Prendas y estilo principales
Las prendas son constantes —la túnica uncu, un manto, un taparrabos, un paño o tocado de cabeza—, tejidas con algodón de la costa y con fibra de camélido de las tierras altas. La tejeduría chimú prefiere figuras pequeñas, densas y repetidas en bandas, de modo que una túnica se lee como dibujo desde lejos y como cientos de avecillas o figuras de cerca.
El arte plumario es la especialidad costera. Las plumas tropicales, traídas por comercio desde las selvas del este, se anudaban sobre un soporte de algodón en hileras superpuestas para hacer túnicas y paneles de color macizo, y la costa seca las ha conservado.
El metal fue el otro punto fuerte chimú: vasos, orejeras y adornos de tocado de oro y de plata hechos por especialistas en un barrio artesano propio de Chan Chan. Cuando los incas conquistaron el reino hacia 1470, trasladaron a esos orfebres a Cusco, y así entró la técnica chimú en la orfebrería inca.
Transición
Con los incas, la túnica se convirtió en prenda de Estado, entregada y normalizada, y las tradiciones costeras quedaron absorbidas en un sistema imperial de tela.