Resumen
Mil años de dominio chino cambiaron lo que vestía la administración y dejaron la aldea casi intacta. Esa división —una clase oficial sinizada por encima de una población trabajadora del sudeste asiático— es toda la historia del vestido en este período, y fijó la pauta que heredaron todas las dinastías vietnamitas posteriores.
Prendas y estilo principales
Los funcionarios y las familias que servían en las comandancias llevaban la túnica china de cuello cruzado que cierra a la derecha, con gorro y faja, y el rango expresado por el color y el material exactamente igual que en la metrópoli. La técnica de tejer seda y la sericultura se extendieron con la administración.
El vestido corriente estaba adaptado a un delta arrocero, cálido y húmedo, y así siguió: una tela envolvente en la parte baja o un taparrabos para los hombres, una falda envolvente para las mujeres, una tela cruzada sobre el pecho y los pies descalzos. Los escritores chinos registraron a la población local como gente de pelo corto, tatuada y descalza, y lo registraron como barbarie, que es un dato sobre los observadores, aunque confirma las prácticas.
El vestido fue además un terreno de resistencia. Las historias atribuyen a los gobernadores sinizantes la instrucción de la población en gorros y sandalias, y las revueltas recurrentes, desde las hermanas Trung en el año 40 d. C. en adelante, las encabezó una élite que había adoptado las formas chinas y las usaba contra el dominio chino.
Transición
La independencia de 938 no deshizo el arreglo. Las nuevas dinastías vietnamitas conservaron el traje cortesano sínico —como reivindicación de igualdad de rango y no como sumisión— mientras el vestido de aldea seguía intacto.