Qué ocurrió
Los alzamientos se extendieron por el Peloponeso desde marzo de 1821, y el 25 de marzo, entrelazado con la fiesta de la Anunciación, es la fiesta nacional de Grecia. Los rebeldes lograron éxitos tempranos, aunque la caída de Trípolis en 1821 vino acompañada de una matanza de la población musulmana de la ciudad; las represalias otomanas ahorcaron al patriarca Gregorio V y, en la matanza de Quíos de 1822, se cuenta que decenas de miles de personas fueron asesinadas o esclavizadas, un horror que el cuadro de Delacroix llevó por toda Europa. Las guerras civiles entre los revolucionarios de 1823-25 estuvieron a punto de arruinar la causa y, desde 1825, las fuerzas egipcias al mando de Ibrahim Bajá reconquistaron buena parte del Peloponeso; la caída de Mesolongi en 1826 se convirtió en un símbolo europeo de la resistencia. El giro llegó con las potencias: una flota aliada destruyó la flota otomano-egipcia en Navarino en 1827, y la guerra de Rusia de 1828-29 forzó la claudicación otomana.
Antecedentes
El filohelenismo europeo envió voluntarios y dinero a la causa. Lord Byron, que murió en Mesolongi en 1824, se convirtió en su emblema.
Consecuencias
La autonomía llegó en 1829, y el Protocolo de Londres de 1830 reconoció la independencia plena; las fronteras y un rey bávaro, Otón, se fijaron en 1832. Ioannis Kapodistrias, elegido primer gobernador en 1827, fue asesinado en 1831. El nuevo Estado era pequeño y quedaba confinado al sur, y dejaba fuera a la mayoría de los griegos: la semilla de la Megali Idea, la visión irredentista de unirlos que se convirtió en la idea motriz de la Grecia del siglo XIX.