Resumen

La vestimenta bizantina es el punto en el que el mundo clásico deja de drapear y empieza a cortar y coser. El himatión y la toga dan paso a túnicas cortadas y cosidas y a largas túnicas cubridoras, que llevaba todo el mundo y que se elaboraban hacia arriba en la escala social por el material y no por la forma; y en Grecia no se trataba solo de vestir seda, sino de fabricarla.

Prendas y estilo principales

La prenda básica es una túnica de manga larga, llevada bajo otra túnica exterior más ancha o bajo la dalmática, con un manto prendido al hombro; el cuerpo va cubierto del cuello al tobillo por igual en hombres y mujeres, acorde con las ideas cristianas del recato. El rango se lee en la tela y en el color. El emperador y la emperatriz llevaban el loros, una larga banda enjoyada enrollada al cuerpo, y el tablion, un panel rectangular de seda contrastada insertado en el manto, marcaba los altos cargos.

La púrpura estaba regulada como asunto de Estado, y los tonos más hondos del múrice quedaban reservados a la casa imperial: por eso a un hijo nacido de un emperador reinante se le llamaba nacido en la púrpura.

Grecia era una región productora y no solo consumidora. Tebas y Corinto estuvieron entre los principales centros sederos del imperio y, cuando los normandos las saquearon en 1147, se llevaron a los trabajadores de la seda a Sicilia: así una industria griega sembró una occidental.

Transición

Después de 1453, la vestimenta griega pasó bajo dominio otomano, y la túnica larga, la faja y el turbante del mundo otomano sustituyeron en las ciudades a las formas cortesanas bizantinas.