Resumen

El período clásico abarca del 480 al 323 a. C., del rechazo de la invasión de Jerjes a la muerte de Alejandro. Es la era que produjo buena parte del legado perdurable de Grecia. Sus polos fueron Atenas, donde florecieron la democracia y las artes, y Esparta, una sociedad militarizada sostenida por el trabajo de los ilotas.

Hitos principales

La edad de oro de Atenas llegó con Pericles: una democracia radical con su asamblea, sus jurados y el pago por el cargo; la Liga de Delos convertida en imperio; y el Partenón. Esquilo, Sófocles y Eurípides escribieron tragedia y Aristófanes comedia, mientras Heródoto y Tucídides fundaban la historia y Sócrates la filosofía moral. La guerra del Peloponeso (431-404 a. C.) entre los bloques ateniense y espartano agotó al mundo griego, y Atenas cayó en 404. Siguieron la supremacía espartana y después la tebana —Leuctra en 371 a. C., y Epaminondas— en medio de guerras entre polis que trituraron todo el siglo IV. Fue también el gran siglo de la filosofía, con la Academia de Platón y el Liceo de Aristóteles, junto a Hipócrates en medicina, Fidias y Praxíteles en escultura, y los órdenes clásicos en arquitectura.

Final y transición

Filipo II de Macedonia construyó un ejército nuevo que derrotó a las ciudades-Estado en Queronea, en el 338 a. C., y unió a Grecia bajo la hegemonía macedonia en la Liga de Corinto. La conquista de Persia por su hijo Alejandro (334-323 a. C.) cerró la era. El mundo de la polis dio paso a los reinos helenísticos.