Resumen
En los siglos posteriores al colapso micénico, h. 1100-h. 800 a. C., los palacios habían desaparecido, se perdió la escritura en lineal B, la población y los asentamientos menguaron, y cesaron la construcción monumental y buena parte del comercio a larga distancia. Aun así, la etiqueta se matiza cada vez más: hallazgos como el rico edificio del siglo X de Lefkandi revelan más continuidad y más contacto exterior de lo que decía la vieja imagen de una oscuridad total, y hoy los estudiosos prefieren a menudo el término Edad del Hierro temprana.
Hitos principales
Los pueblos estaban en movimiento: la tradición posterior habla de una migración jonia a las islas del Egeo y a la costa de Anatolia. El hierro sustituyó al bronce como metal de uso diario. Floreció la poesía oral —la tradición que culminaría en Homero— y, a medida que las jefaturas daban paso a comunidades asentadas, se iban formando las estructuras sociales básicas de la polis posterior.
Final y transición
El período termina hacia el 800 a. C. con la recuperación: crecimiento de la población, comercio renovado con el este y la adaptación del alfabeto fenicio para escribir griego, una de las primeras escrituras que registran las vocales completas.