Quién fue
Alcibíades (h. 450-404 a. C.) fue un aristócrata ateniense, pupilo de Pericles y compañero de Sócrates; el elogio achispado de Sócrates que Platón pone en su boca en el Banquete es el retrato famoso. El veredicto antiguo lo hizo brillante, magnético y sin escrúpulos: vencedor campeón con carros en Olimpia y campeón del partido de la guerra.
Qué hizo
Empujó a Atenas a la expedición a Sicilia del 415 a. C.; en vísperas llegaron la mutilación de los hermas y el escándalo de la profanación de los misterios y, cuando se le llamó de vuelta para juzgarlo, desertó a Esparta, donde aconsejó a los espartanos fortificar Decelia y ayudar a Siracusa, un consejo que dañó gravemente a Atenas. Enemistado en Esparta, pasó con el sátrapa persa Tisafernes, y después maquinó su propio regreso a Atenas (411-407 a. C.), obtuvo victorias reales en el Helesponto —Cícico en el 410 a. C.— y volvió triunfante en el 407 a. C. Apartado de nuevo después de que su lugarteniente perdiera en Notion en el 406 a. C., se retiró a Tracia; tras la caída de Atenas lo asesinaron en Frigia en el 404 a. C., y sobre si la instigación fue espartana, persa o privada, las fuentes discrepan.
Legado
Alcibíades se convirtió en el arquetipo del genio sin lealtad, la figura de advertencia de los moralistas antiguos. En la lectura habitual sigue siendo el gran «y si» de la guerra del Peloponeso.